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Last Call Corticas Maduro de AJ Fernández: Una fumada corta con mucha personalidad

Juan Almada
31 jul
5 min de lectura

Actualizado: 2 ago

Hay cigarros que uno compra porque conoce la marca. Otros porque alguien los recomienda. En mi caso, compré el Last Call Corticas Maduro simplemente porque el nombre despertó mi curiosidad.

Aunque ya conocía AJ Fernández y había fumado varios de sus cigarros, siendo completamente sincero, lo compré sin demasiadas expectativas.

El nombre me llamó la atención, pero también sabía que los formatos cortos y de fortaleza media-alta suelen ser exigentes cuando no están correctamente acondicionados. Un cigarro de este tipo, fuera de su humedad ideal, puede calentarse rápidamente y comprometer la experiencia de la fumada.

Por eso decidí dejarlo descansar algunos días en el humidor antes de encenderlo. Hasta que llegó un domingo de 23 °C, con una ligera brisa y el tiempo suficiente para fumar sin mirar el reloj. Me pareció el momento perfecto probarlo.



Conociendo el cigarro:


Antes de encenderlo, vale la pena detenerse un momento en sus características de fábrica. La procedencia del tabaco, la vitola, la capa y la fortaleza esperada ofrecen un primer vistazo a la personalidad del cigarro y ayudan a entender mejor su evolución durante la fumada. País de origen: Nicaragua

  • Fabricante: AJ Fernández (Tabacalera Fernández, Estelí)

  • Fortaleza: Media-Fuerte

  • Nombre comercial: Last Call Corticas Maduro

  • Medidas: 4" × 52

  • Capa: Pennsylvania Broadleaf (cultivada en Nicaragua)

  • Capote: Nicaragua — variedad no especificada por el fabricante

  • Tripa: Nicaragua (long-filler) — variedad no especificada por el fabricante

Degustación técnica

  • Análisis visual: Capa de color maduro oscuro, textura ligeramente aceitosa. Sin defectos. Cierre de cap bien ejecutado, sin abultamientos.

  • Corte utilizado: Corte recto (guillotina).

  • Aromas en frío: Cedro, cacao, ligeras notas cítricas y un sutil fondo especiado.


Primer tercio


Encendemos el cigarro y, desde las primeras caladas, aparecen unas notas bien marcadas de pimienta negra. Apenas unos segundos después, esa intensidad empieza a equilibrarse con un dulzor muy agradable que recuerda a la melaza, la miel oscura o incluso al azúcar morena. Esa combinación hace que el inicio tenga mucha personalidad: Es intenso, pero siempre armónico, sin llegar a ser agresivo.

También aparecen aromas caracteristicos de cedro, algo de cuero y un fondo terroso que acompaña toda la experiencia sin imponerse. Son notas bastante definidas y fáciles de identificar. La combustión es pareja, la línea de quemado se mantiene recta y no fue necesario realizar ninguna corrección durante este primer tramo. La ceniza se forma compacta y firme, mientras que el tiro ofrece la resistencia justa: ni demasiado abierto ni demasiado apretado. Maridaje recomendado

Si buscamos una opción sin alcohol, elegiría agua con gas bien fría o un té negro de buena calidad. Ambos limpian el paladar entre caladas y permiten apreciar con mayor claridad la evolución del cigarro.

Si preferimos una bebida con alcohol, optaría por una Pilsner, una Witbier o un espumante de perfil seco, como un Cava Brut o un Prosecco Brut.

Y si el plan incluye un cóctel, me inclinaría por un Daiquiri Clásico o un Tom Collins. Ambos aportan frescura, acidez y un cuerpo ligero que acompañan el primer tercio sin quitarle protagonismo.

¿Por qué estas opciones? Porque el cigarro todavía está mostrando sus sabores más delicados. Una bebida demasiado intensa podría ocultar el equilibrio entre la pimienta negra, la melaza y las notas de cedro. En cambio, las bebidas que propongo refrescan el paladar y acompañan la fumada sin competir con ella.

Con esta selección también me gusta romper un viejo estereotipo: no todos los cigarros necesitan ir acompañados de un whisky o de un bourbon de gran cuerpo. Muchas veces, los mejores maridajes son los más sutiles. Vale la pena experimentar y descubrir cómo una bebida más ligera puede resaltar matices que pasarían desapercibidos con un destilado demasiado potente.



Segundo tercio


Al llegar al segundo tercio el cigarro empieza a cambiar de personalidad. La pimienta negra, que dominaba claramente el comienzo, va perdiendo protagonismo y deja espacio al cacao, que pasa a ocupar el centro de la escena. También aparecen notas de chocolate amargo de fondo, mientras la dulzura inicial se mantiene, ahora con una textura más cremosa que aporta equilibrio. En la parte aromática empiezan a sentirse recuerdos de madera tostada y un sutil matiz de frutos secos que le aporta profundidad sin romper la armonía del conjunto.

Es, probablemente, el momento donde el Last Call Corticas Maduro encuentra su mejor balance. Todo parece estar en su lugar. Ningún sabor busca imponerse sobre el otro y la evolución resulta muy natural, algo que personalmente valoro mucho en un cigarro de este formato.

Desde el punto de vista técnico, la fumada continúa siendo impecable. La combustión se mantiene estable, la ceniza conserva una buena compactación con un tono gris claro y el tiro permanece constante, permitiendo disfrutar cada calada sin esfuerzo.


Maridaje recomendado

En este punto de la fumada el cigarro ya encontró su mejor equilibrio y empieza a desarrollar notas más profundas de cacao, chocolate amargo y frutos secos. Es el momento ideal para acompañarlo con una bebida que tenga un poco más de estructura.

Si tuviera que elegir una cerveza, sin dudas sería una Stout. Sus maltas tostadas desarrollan notas de cacao, café y frutos secos que encuentran una continuidad muy natural con el perfil del cigarro. Además, la carbonatación refresca el paladar entre caladas y evita que la cremosidad del chocolate termine saturando la boca.

Si preferís vino, me inclinaría por un Oporto Tawny o un Jerez Amontillado, donde las notas de frutos secos y madera acompañan muy bien la evolución del cigarro.

Como cóctel, elegiría alguna preparación a base de ron añejo. Su dulzura natural armoniza muy bien con las notas de cacao y chocolate del segundo tercio, aportando complejidad sin quitarle protagonismo al cigarro. Si preferís una opción sin alcohol, el agua con gas y un té negro de buena calidad siguen siendo excelentes alternativas. Ambos acompañan la fumada desde el primer hasta el último tercio, limpiando el paladar sin modificar el perfil aromático del cigarro.


Tercer tercio

Al llegar al último tercio el cigarro vuelve a cambiar de perfil. El cacao gana intensidad y aparece un claro recuerdo a café tostado, acompañado por especias cálidas y un sutil toque de canela que aporta complejidad al cierre.


A pesar del incremento natural de intensidad propio de este tramo, el Last Call Corticas Maduro mantiene muy bien el equilibrio. La construcción continúa siendo sólida hasta el final, sin signos de sobrecalentamiento ni sabores ásperos, algo que no siempre ocurre en cigarros de este formato.

El retrogusto resulta largo y agradable, con una clara persistencia de cacao y un delicado recuerdo especiado que permanece varios minutos después de la última calada.

Desde el punto de vista técnico, la combustión sigue siendo estable y el tiro permanece constante hasta el final, permitiendo disfrutar el cierre de la fumada con la misma comodidad que en el primer tercio. Maridaje recomendado

Para el final de la fumada sí me gusta acompañarlo con un espresso. Pienso que recién ahora el cigarro alcanza la intensidad necesaria para sostener la estructura de un espresso bien hecho. Comparten notas de cacao, café tostado y especias que generan esa continuidad natural, mientras la parte que más me gusta es que la cremosidad del espresso sostiene el amargor, sostiene la temperatura, sostiene la potencia del último tercio.

Para cócteles, en esta instancia pienso que el espresso martini cumple todas las características que necesitamos. Muchas veces es en las últimas caladas donde un cigarro confirma si realmente valió la pena. En este caso, el Last Call Corticas Maduro no solo mantiene el nivel de toda la fumada, sino que la cierra con la misma personalidad con la que comenzó. ¿Lo volvería a fumar?

Sí, siempre.

Porque demuestra que un formato corto no tiene por qué ofrecer una experiencia simple. Mantiene una evolución coherente, una excelente construcción y un equilibrio que invita a repetir la fumada. Si buscás una fumada corta pero con carácter, este es de los que no defraudan. Ya lo tenemos en Ceniza y Roble para quien quiera probarlo.


— Ceniza y Roble El ritual del humo, sin apuro.





 
 
 

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